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El hoy mediador internacional cree que “el centro del poder se desplaza al este”

08/04/2008 - Categoría: Economía - Autor: Félix Flores (La Vanguardia)

"Occidente debe encabezar una alianza global", afirma Tony Blair.



Sonriente. Emilio Cuatrecasas y Luis Conde flanquean en la mesa a un Tony Blair siempre sonriente, momentos antes de que el ex primer ministro británico iniciase su conferencia.


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El mundo según Tony Blair. Este podría ser el título de la conferencia que el ex primer ministro británico pronunció ayer en el Palau de Congressos de Catalunya ante unos dos mil empresarios y personalidades de la política y la economía. El invitado no había querido anunciar de qué hablaría, detalle irrelevante en un hombre como él. Blair oficia hoy de representante del Cuarteto internacional (Rusia, EE.UU., la UE y la ONU) para Oriente Medio y de conferenciante de lujo. Con oficina en el hotel American Colony de Jerusalén, su labor en pro de una mejora de la estrangulada economía palestina trasciende poco, aunque se tiene noticia de algún pequeño logro. Como orador, Blair sigue siendo brillante y ameno incluso desgranando un discurso generalista sobre el panorama político y económico mundial, adornado con datos llamativos y anécdotas de estadista polémico y en retiro.

El mensaje central de Blair, alumbrado por la actual crisis financiera originada en EE.UU., es que “el mundo está cambiando y hace falta un cambio estratégico”. Necesitamos, dijo, “una alianza global y es importante que los países occidentales estén al frente de esta alianza”.

żEn qué cambia el mundo? “El centro de gravedad se está desplazando al este”. Blair lo repitió varias veces, tantas como insistió en que “paso mucho tiempo en Oriente Medio”, pero no se refería tanto a las economías del Golfo o al conflicto palestino-israelí (“no hay nada más importante para la paz mundial que resolverlo, porque ha cobrado un simbolismo con repercusión en todo el mundo”) como a China.

“El proceso de industrialización” de China, señaló, “supone el doble que el que vivió EE.UU. en una quinta parte del tiempo, y lo más importante para los chinos es la estabilidad en este proceso. No quiero ignorar el problema de Tíbet, pero hay que integrar a China en la comunidad internacional”.

Para Blair, “a medida que el poder se desplaza a Oriente, la mesa en la que se sientan Europa y EE.UU. se ampliará a China, a Brasil, a Indonesia. Podemos estar unos en una mesa y otros en otra, pero debemos estar todos en la misma mesa”. De otro lado, el cambio climático –otro tema de su discurso– “no se puede resolver sin China, que en el próximo decenio construirá más centrales nucleares que Europa en este siglo”. “A finales de 2009 hemos de tener un acuerdo”, y “la esencia de él será crear incentivos para que las empresas creen las tecnologías del futuro”.

Poco antes, el ex primer ministro señalaba que ante ese desplazamiento del poder al este, que plantea nuevas amenazas –el terrorismo–, “países y empresas se enfrentan al mismo desafío” y por tanto “hemos de estar abiertos, tomar esas fuerzas de cambio y convertirlas en una ventaja”. “Sería irresponsable que los líderes de Occidente no se unieran en una nueva ronda negociadora para derribar barreras arancelarias”.

Al margen (o no tanto) de la economía global, el Tony Blair post Iraq –que se escabulló de una pregunta directa de Josep Piqué sobre su decisión de ir a la guerra– sostiene todavía la cruz y la espada. Iraq, Siria, Irán, Afganistán (“esa batalla no es culpa nuestra”) y el inevitable vínculo transatlántico con Washington: Blair no ha cambiado de ideas y afirma que “lo primero que el enemigo debe saber es que estamos dispuestos a llegar hasta el final”. Esa es la espada. La cruz es su apostolado de “una alianza global” que “sólo servirá si se basa en valores globales. Tenemos que confiar en nuestros valores y expresarlos al mundo: libertad, democracia y justicia”.

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