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Los primeros meses de un directivo en su nueva empresa

13/07/2008 - Categoría: Búsqueda de directivos - Autor: Cristina M. Frutos (Infoempleo)

Saber escuchar es la cualidad más valorada en los ejecutivos que comienzan una nueva etapa en otra compañía.

Lo de ser «el nuevo» en una empresa es algo que no se deja de lado a pesar de los años. Tal y como demostraba el último informe del Instituto Superior de Trabajo, realizado el pasado mes de febrero a petición de la Comisión Europea, el puesto «para toda la vida» es una situación cada vez menos corriente, ya que el tiempo medio que un profesional español trabaja para la misma compañía ronda los diez años.

En el caso de los directivos el cambio de trabajo suele responder a una sustitución o bien a un puesto de nueva creación. Sin embargo, Pedro Riera, socio de la firma de búsqueda y selección de ejecutivos Seeliger y Conde, aporta otra visión acerca de la contratación de los altos cargos. «Hay otra manera de analizar por qué una compañía precisa contratar a un directivo y tiene que ver con la situación o contexto en el que se va a incorporar esa persona a la empresa», precisa y explica que en función de la situación se requiere un perfil u otro.

En primer lugar se encuentran las ofertas dirigidas a dar continuidad a un puesto. En ese caso, matiza Riera, «no tienen en la agenda la palabra ‘cambio’, por lo que se busca a un candidato que haya hecho lo mismo en sitios similares, que comparta la cultura empresarial». La segunda de las situaciones es también bastante frecuente y está relacionada con los cambios estratégicos, para ello «se necesita gente nueva que, poco a poco, vaya introduciendo cambios, que venga de otro sector o incluso que tuviera otra función».

«Por último —prosigue el socio de Seeliger y Conde—, se puede buscar a alguien para que saque adelante a la organización en un momento de crisis y, entonces, se requiere un perfil resolutivo, creativo y que lo solucione en el menor tiempo posible».

Las reglas de oro

«Se necesita humildad, escuchar y tomar nota de todo», de este modo resume Pedro Riera las reglas de oro del directivo recién llegado a una empresa. Al margen de la situación en la que se encuentre ésta, su actitud debe respetar ese trinomio de cualidades, aunque, en opinión de Riera, el saber escuchar es la máxima más importante: «Durante los primeros meses, sobre todo, en los llamados 100 primeros días —como sucede en los Gobiernos— la primera regla de oro es escuchar y, si es posible, no hablar demasiado ni ofrecer verdades absolutas». Por tanto, si el directivo se muestra como un superman o un salvador no se ganará la confianza necesaria para llevar a cabo su cometido, incluso, especifica Pedro Riera, «puede provocar escepticismo, desmotivación...»

La actitud observadora y discreta permite al recién llegado cumplir con el tercer objetivo: entender la organización a fondo. Por un lado se trata de conocer a los clientes, los superiores o el resto del equipo directivo y a las personas que le reportan. «Hay que saber bien sus motivaciones, sus funciones, sus puntos fuertes...»

Por otra parte, y desde una visión más global, hay que identificar las debilidades de la empresa. «El nuevo ejecutivo se va a encontrar casi siempre con un equipo formado por un 10 o 15% de cracks, una masa grande de gente buena y otro 10 o 15% de ‘lastre’», sostiene Riera. Una vez identificado cada grupo, llega el momento de actuar. «Se contrata a un mando para mejorar o cambiar una situación y eso implica tomar decisiones difíciles, pero sin miedo. Si se ha medido y analizado correctamente, el resto de la empresa lo aplaudirá», concluye el socio de Seeliger y Conde.

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