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Directivos y Turbulencias

08/04/2009 - Categoría: Búsqueda de directivos - Autor: Jose Ignacio Leyún (El Economista)

Nadie duda ya a estas alturas, ni siquiera nuestro Gobierno, de que nos encontramos en situación de crisis económica. No sabría decir con exactitud, ante la avalancha de todo tipo de datos e interpretaciones de gurús, si estamos al principio, en el medio o al final de unas turbulencias económicas nunca vistas hasta ahora. Pero lo que es innegable es que los indicadores macroeconómicos y sus interpretaciones no son nada optimistas. En el caso de nuestra querida España, las interpretaciones son aún más pesimistas y, gracias a Dios, nadie se pone de acuerdo en determinar la profundidad y la duración de dicha situación, por lo que hay que dar cabida a las interpretaciones más optimistas que hablan de algo parecido a una posible salida de este túnel hacia finales del 2010. En cualquier caso, el panorama no es nada halagüeño. Una vez más Spain is different y en este caso para peor, ya que alguna desventaja tendría que tener el hecho de ser el país en el que más rápido se puede hacer fortuna -Solchaga dixit- y por supuesto, en el que más y más rápido nos podemos hundir por exceso de pelotazos y por la falta de un tejido industrial sólido y diversificado.

Ante esta situación, ¿qué pueden hacer nuestros directivos?, y ¿qué se espera de ellos? La verdad es que ahora que están de moda las famosas y sangrientas prejubilaciones -seguro que más de uno se está acordando en estos momentos de esa gran cantidad de talento y experiencia tirada por la borda para mejorar todo tipo de ratios de eficiencia y aligerar y rejuvenecer plantillas…- nos encontramos con que muchos de nuestros jóvenes y prometedores directivos jamás se han enfrentado a una situación parecida a la actual, ni por su dimensión, ni por su virulencia, ni por los niveles de incertidumbre existentes. Muchos de ellos no han visto en su vida un balance en el que como me comentaba el otro día un directivo "On the right there is nothing left,and on the left there is nothing right" ["A la derecha no hay nada, y a la izquierda no hay nada del derecho"]. Vamos, que los balances y lo que representan, están que dan pena.

Yo les propondría a esos directivos que están pedaleando y que cuando levantan la mirada del manillar ven enfrente un angliru descomunal lo siguiente:

Esfuerzo: no vamos a salir de esta situación -como quiera que se llame y dure lo que dure- sin altas dosis de trabajo. Venimos de unas circunstancias económicas prolongadas en las que el esfuerzo y la dedicación no eran precisamente lo más importante. Los recursos económicos y de todo tipo se encontraban sin dificultades. Ahora toca apretar los dientes y pedalear sin desmayo y sin mirar el reloj de la jornada laboral. Enfrente tenemos al angliru y no se sube mirando el paisaje precisamente ni en un ratito. Además hay que soltar lastre.

Flexibilidad: es imposible sobrevivir en estas circunstancias comportándonos de la misma manera que en el último lustro en el que el mercado y los clientes venían a nosotros, todo el mundo crecía y a todo el mundo le iba bien. Ahora toca cambiar esquemas y el piñón de nuestro comportamiento. Hay que buscar alternativas porque todo a nuestro alrededor ha cambiado y porque ahora toca salir a la calle a buscar el negocio y sobre todo a escuchar a los clientes. Tenemos que cambiar nuestro comportamiento y actitud y adaptarlos a las circunstancias actuales.

Autoevaluación: nunca antes como ahora tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y saber quiénes somos y qué limitaciones tenemos porque de otra manera vamos a coger una pájara descomunal. No estoy hablando del tópico de aprender o, incluso, mejorar un idioma. Esta vez va en serio y estoy hablando de otras habilidades mucho más importantes: liderazgo, comunicación, empatía, asertividad, visión, etc. Y para hacerlo nada mejor que nosotros mismos nos miremos al espejo de nuestra trayectoria y analicemos qué hemos hecho y cómo lo hemos hecho. En qué, cómo y cuándo hemos fallado y aprendamos de nuestros propios errores, porque lo que hacemos bien puede que ya no sea suficiente. Ahora, esas herramientas de evaluación utilizadas por los departamentos de RRHH para darnos feedback cobran verdadero valor si se han utilizado correctamente.

Dirección: hay que preguntarse con valentía y honestidad cual queremos que sea nuestra meta. Querer es poder y si de verdad me planteo un objetivo y estoy dispuesto a conseguirlo, estoy convencido que ni esta crisis ni nadie nos detendrá. Pero: ¿ sabemos hacia dónde vamos? o incluso ¿hacia dónde queremos ir? Tenemos que dirigir nuestro timón en plena tormenta sin dejar que sean las circunstancias las que nos lleven a un sitio u otro. Tenemos que llegar a donde queremos llegar, pero antes hay que meter el destino en el GPS de nuestra carrera directiva. Mi experiencia al entrevistar directivos es que muy pocos saben de verdad qué quieren ser de mayores, hacia dónde van el ¿por qué? y el ¿para qué? de esa dirección. Cuando hago esta pregunta, las contestaciones suelen ser tópicos ya sabidos y conocidos, incluso algunos copiados de algún libro de Management para tratar de impresionar al headhunter con la lectura del más reciente best seller ¡Qué pena no ser dueños de nuestro propio destino! Hágase esa pregunta al acabar de leer este artículo y estoy seguro de que si es sincero se sorprenderá de la cantidad de preguntas que no es capaz de contestarse, y ni siquiera de hacerse.

Pasión: por favor, empecemos a hacer las cosas con unas cuantas gotas de ilusión, de ganas, de compromiso con nosotros mismos y con el objetivo que nos hemos puesto. La vida directiva nos va en ello en estos momentos y el grado de ilusión e intensidad que pongamos será un determinante del éxito que conseguiremos.

¿Cómo aglutinar y comenzar a implementar estos buenos propósitos? Desde aquí recomiendo a todos los directivos como una de esas medidas a implementar -no la única-, que se busquen un buen coach ejecutivo, pero no para que le de las recetas mágicas -¡cuanta confusión hay todavía alrededor de lo que es de verdad el coaching…!-, sino para que le ayude a hacerse unas preguntas que estoy seguro le sorprenderán e incluso apostaría un café a que les sorprenderían más aún las respuestas y los silencios a algunas respuestas. ¡Ponga un coach ejecutivo en su vida!

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