Se buscan líderes flexibles, con una gran capacidad de adaptación, que sean capaces de regenerar y restaurar la confianza perdida en todos los eslabones del ciclo económico. Devolver la confianza a los clientes, al mercado y a las propias organizaciones es la primera asignatura pendiente que deben abordar los nuevos directivos para que sus compañías puedan encarar la difícil coyuntura económica.
¿Cómo? Utilizando, como herramientas, la comunicación y la transparencia, y desplegando valores como el compromiso, la valentía y el coraje, entre otros. “La crisis apenas ha modificado el proceso de búsqueda de directivos, pero sí está cambiando el perfil del candidato ideal”,explica Carla Arimont, socia de la firma española de cazatalentos Seeliger y Conde desde el pasado enero.
Arimont, licenciada en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas por la Universidad de Georgetown (EEUU) y diplomada en Civilización y Literatura Francesa por la Universidad de la Sorbona (Francia), comenzó a trabajar en la oficina que Seeliger y Conde tiene en Barcelona en 1998, tras iniciar su carrera como investigadora en el Centro de Información de Naciones Unidas en Nueva York. “Mi vocación e ilusión desde los 14 años era opositar al cuerpo diplomático, pero al volver a España me di cuenta de que me había equivocado. Luis Conde (presidente y uno de los fundadores de la firma) me fichó para cubrir una baja por maternidad y, al mes de estar allí, pensé que aquello era lo mío”, recuerda.
Inteligencia de mercado
Tras trabajar en la sede de Barcelona durante tres años, Arimont cruzó el Atlántico para ayudar a Seeliger y Conde a abrir su oficina en Buenos Aires. Londres y la firma de selección de personal directivo The Drax Group, fueron su siguiente destino, pero tras su periplo londinense, Arimont se reincorporó a la oficina de Seeliger y Conde en Madrid, donde fue escalando posiciones hasta ser promocionada como socia en enero.
En la actualidad, se encarga de ejecutar búsquedas y desarrollo de negocio para clientes, pero también está vinculada a la ejecución de procesos, coordina la actividad de consultoría en Madrid y supervisa la unidad de inteligencia de mercado.
De reciente creación, este área fomenta la actualización de las herramientas de información de la compañía, lo que permite tener la información disponible para agilizar el proceso de búsqueda de candidatos, que generalmente dura una media de tres meses. Aunque enero y febrero fueron “buenísimos”, Seeliger y Conde reconoce que la crisis económica ha ralentizado el ritmo de entradas de nuevas búsquedas, que en 2008 fue de 30 al mes. Para contrarrestar el efecto de la crisis de confianza, la compañía se ha volcado en fomentar otras áreas de actividad, como la valoración de equipos directivos y el coaching a altos ejecutivos.
La crisis no ha invertido, no obstante, “la creciente democratización del liderazgo e incluso puede ofrecer oportunidades para acelerarlo, impulsándolo hacia abajo y haciendo entender a cualquier miembro de la organización que él también puede ser un líder”. El pasado febrero, la firma creó la Fundación Seeliger y Conde, que ayuda a insertar en el mercado laboral a personas con discapacidad.
Radiografía
La firma de cazatalentos cerró 2008 con una facturación de 14,4 millones de euros en España. A nivel de grupo, con Seeliger y Conde Internacional y Euromanager, la cifra ascendió a 28,5 millones. El ritmo de nuevas búsquedas fue de 30 al mes en 2008.
En 2008, Seeliger y Conde realizó 300 búsquedas de directivos. Este año, la meta más ambiciosa es mantener el número, aunque la firma reconoce que la crisis está haciendo mella en esta actividad.
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